¿Quién lleva los pantalones? Conflicto entre sexos: Marte Vs Venus


¿SON LOS HOMBRES MÁS AGRESIVOS QUE LAS MUJERES?
mayo 30, 2006, 4:54 pm
Filed under: Proyecto 'esperma'

Resumen 

NUESTRA ESPECIE: ¿SON LOS HOMBRES MÁS AGRESIVOS QUE LAS MUJERES?

Los chicos siempre serán chicos, pero no siempre… http://www.flickr.com/photos/78974514@N00/158667640/ Agresividad explícita http://www.flickr.com/photos/78974514@N00/158667643/ Nuestro cóctel químico http://www.flickr.com/photos/78974514@N00/158667635/

            En este capítulo, Marvin Harris señala que los feministas y machistas suelen coincidir en una cuestión, la cual señala que los varones son congénitamente más agresivos que las mujeres.

Todo esto explica porque las mujeres suelen estar más subordinadas en lo político según la opinión de los machistas. Pero la opinión de las feministas, señala que las mujeres al igual que los hombres deberían hacerse cargo de la Administración y las fuerzas armadas.

Lo que explica que ellos sean más agresivos es porque en su sangre circula un mayor volumen de hormonas masculinas, (testosterona), que por la sangre de las mujeres. Todo esto, no está tan claro en los primates, ya que los monos rheus castrados no dejan de ser agresivos por ser eunucos. En lo que refiere a los humanos, la castración no produce una reducción de agresividad, sino que se reduce o elimina la pulsión y potencia sexual.

Tanto hombres como mujeres pueden llegar a ponerse muy agresivos con los bajos niveles de testosterona.

Experimentaciones como la de la utilización de la castración química o física, para nada han reducido los efectos de violencia en presos. Casos de estos también encontramos en la antigüedad, en las épocas de Roma, Persia, Bizancio, China.

También hay que señalar, que los niveles de testosterona no aumentan en varones normales, al comienzo de una acción agresiva, sino que alcanza su nivel máximo al final de la acción.

Pero estudios referentes a la mujer, señalan con independencia de edad, que las mujeres en empleos de carácter profesional, ejecutivo y técnico, presentan niveles de testosterona más elevados que las oficinistas y amas de casa. Todo ello no tiene que ver a la hora de ocupar un puesto de trabajo, ya que actualmente estamos viviendo en una sociedad industrial, en la que se reclaman papeles sociales más agresivos para las mujeres y comportamientos más pasivos para los hombres.

Otras argumentaciones 

            Estos planteamientos han sido ampliamente estudiados por el propio autor de la obra de referencia. En otro de sus más célebres análisis sociales, el recogido en el libro “Antropología cultural”, vuelve a estudiar la misma cuestión proponiendo ideas que complementan lo visto en “Nuestra Especie”. En el capítulo denominado “¿Un complejo de supremacía masculina?, en el que nos dice que los hombres tienden a ser más agresivos y violentos que las mujeres en una mayoría abrumadora sociedades. Todo ello se encuentra relacionado ya que el hombre ocupa roles y papeles más dominantes que las mujeres en las diferentes esferas de la vida social. Pero todo esto no justifica que las  mujeres carecen de poder o de que nunca ejercen una autoridad política significativa. Para demostrar esto tenemos el ejemplo de la Naciones Unidas, en las cuales el 5 por ciento de Jefes de Estado son mujeres.

Durante un tiempo se pensó que el control político de las mujeres o matriarcado, lo opuesto al control político de los hombres o patriarcado tuvo lugar en determinado estadio evolutivo de la organización social. En la actualidad, los antropólogos  están de acuerdo en rechazar la existencia de cualquier sociedad matriarcal. La idea de los matriarcados surgió  de la confusión entre matrilinealidad y matriarcado. La matrilinealidad, no significa que las mujeres inviertan la dominación del hombre en la política y se conviertan en dominantes, sino que proporciona un mayor grado de igualdad política entre ambos sexos, pero no convierte a la mujer en dominante.

            Continuando con la búsqueda de planteamientos que nos acerquen a la obtención de una idea más contrastada respecto al tema en el que Harris se centra en el capitulo resumido nos topamos con el best seller “Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no saben leer un mapa”. Dentro de éste encontramos varias referencias a términos que ya hemos desglosado anteriormente.

TESTOSTERONA: ¿UN DON O UNA MALDICIÓN?

            Las hormonas masculinas son las que aportan mayor agresividad al hombre, estas hormonas son la testosterona, por ello, le permite ir a cazar, matar a su presa y también forma parte de su supervivencia como especie, ya que impulsa a los hombres a buscar comida, luchar, atacar a sus enemigos, es responsable de la barba, la calvicie, las voces graves, y una gran habilidad. También hay que señalar que los barítonos tienen el doble de eyaculaciones que los tenores y a mucha gente que se le ha inyectado hormonas ha experimentado menor dificultad a la hora de leer mapas y guías.

El ser zurdo y el asma, está relacionado con la testosterona, al igual que los hombres que fuman en exceso y beben presentan bajos niveles de testosterona.

            Para el hombre moderno, todo esto puede ser una desventaja, ya que presentar altos niveles de testosterona, puede acarrear problemas agresivos y sociales.

Por ello adolescentes entre los 12 y 17 años presentan descargan altos niveles de testosterona y por ello cumplen altos ondees de criminalidad. Pero llegando a los 50, 60 años de edad, sus hormonas decrecen y se vuelven menos agresivos, ocurriendo todo lo contrario en las mujeres  cuando alcanzan los 45 o 50 años de edad, que se vuelven más firmes y confían más en si mismas, les empieza a crecer más el bello facial, y sufren ataques de nervios, todo lo contrarios que en los hombres.

Pero si a un hombre pasivo se le inyecta testosterona se convertirá en un hombre seguro de si mismo y dominante.

Igual ocurre con las mujeres si se les inyecta testosterona, que aumentará su índice de agresividad. En todo esto hay que citar los anticonceptivos como es la píldora, que aumenta el niveles de testosterona, y en algunos casos sucede que la mujer se vulva más agresiva.

El cerebro masculino está estructurado para reaccionar a la testosterona, mientras que el femenino no lo está. La razón de esto, todavía se desconoce, pero lo que sí es seguro es que se debe a la habilidad espacial.

¿POR QUÉ SON MÁS AGRESIVOS LOS HOMBRES?

            La testosterona es la hormona del éxito,  de los grandes logros y de la competitividad, y estar en manos de los hombres o animales, puede ser muy peligroso.

Estudios llevados a cabo por la Universidad de Sydney, señalan que los chicos ven más películas agresivas que las chicas, al igual que cuando se encuentran en peleas, que renuncian a las palabras y van más a los actos físicos agresivos. Todo lo contrario pasa con las chicas, que se van más a la palabra.

            La mayoría de los bocinazos en los semáforos es de los hombres, igual que los robos y los asesinatos. Los estudios también señalan que en mayor cantidad, los hombres sufren mayores trastornos sexuales que las mujeres.

A los niños cuando son pequeños se les enseña a no ser agresivos, pero la agresividad es innata, y no se deben culpar a los condicionamientos sociales.

LA TESTOSTERONA Y LA HABILIDAD ESPACIAL

            La habilidad espacial es uno de los puntos fuertes en el hombre, y esta capacidad, está relacionada con la testosterona. Por ello, cuanta más testosterona produzca el cuerpo, más masculina será la conducta cerebral y aumentará más el sentido de la orientación. Pero también se ha comprobado que los niveles de agresividad aumentan en ambos sexos.

Pero estudios, comprobaron que si las chicas recibían altas y anormales cantidades de hormonas masculinas  mientras estaban en el vientre, también presentaban una mayor habilidad en comparación con sus hermanas que no habían recibido esta cantidad de hormonas.

            A nivel más general, este texto de Mosterín nos muestra de manera implícita como el hombre, rivalizando con los animales con los que compartía hábitat tiene que desarrollar capacidades y destrezas aprendidas que le permitan la competencia y supervivencia en su medio. Es un tipo diferente de agresividad, canalizada y conformadora de un sinfín de ritos sociales y culturales posteriores.

http://www.flickr.com/photos/18083180@N00/156516747/

            Ampliando el radio de interés de la investigación llegamos a la conclusión de que ciertos temas también tratados en “Nuestra Especie” pueden ser analizados colateralmente desde la perspectiva de nuestro trabajo.

RELACIÓN CON EL RESTO DE CAPÍTULOS DE NUESTRA ESPECIE

            Capítulo Longevidad y machismo: Las mujeres poseen una condición más baja en lo que se refiere a la producción y lo bélico, sin embargo, los hombres son menos longevos que las mujeres en lo que se refiere a su vida, ya que por su actitud machista y su forma de vida (fumar, estrés, trabajo), y el alto grado de agresividad, por ello, tienen una menor calidad de vida, lo que les lleva a tener una muerte precipitada.

            Capítulos ¿Había vida antes de los jefes? y Cómo ser cabecilla

Formar jerarquías no es un hecho innato puesto que no siempre se ha dado y existen bandas que tienen líderes, pero que no llegan a ser cabecillas puesto que no está bien considerado. En poblaciones reducidas, como por ejemplo la de los semais, todo se comparte dándose la reciprocidad, por eso no son necesarios los jefes.

            Como complemento a la teoría antropológica nos pareció muy conveniente incluir referencias audiovisuales, películas, que pongan de manifiesto la concepción y por lo tanto expresión de, en este caso, como se entiende el concepto “agresividad” en cuanto a género.

PELÍCULAS

           

            Así, tenemos la representación más estereotípica del hombre actual que carga con el estrés del ritmo de vida moderno y se evade de éste a través de su propia agresividad [Ejecutivo agresivo]. Como contrapunto tenemos a la mujer y la expresión de su agresividad en un mundo académico y laboral de formas muy distintas entre sí y también diferenciadas de las estrategias masculinas lo hace el hombre [Una rubia muy legal (1 y 2),  La teniente O´Neil, Tomates verdes fritos]. Como balance típico de toda exposición argumentativa, proponemos también una postura intermedia [Señor y Señora Smith]. En este film, hombre y mujer (que además son matrimonio) comparten estilos de vida agresivos, con gran carga violenta llegando a rivalizar sin quedar muy claro quien es el vencedor.

Contexto actual 

Los secretos de la longevidad

NATIONAL GEOGRAPHIC (noviembre, 2005)

            ¿Y si le dijera que puede añadir 10 años a su vida? Una larga vida y saludable no es un accidente. Comienza con unos buenos genes, pero también depende de unos buenos hábitos. Dicen los expertos que podemos vivir un decenio más si adoptamos el estilo de vida adecuado [resto del artículo en el blog harriesperma.wordpress.com].

EL MUNDO Sábado, 21 de Octubre de 2000, número 405COMPORTAMIENTOLa búsqueda de una terapia para frenar la violencia humana

MYRIAM LOPEZ BLANCO

            Existe una versión en la naturaleza de 'El Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyd'e. Según R. Kotulak, autor de 'Inside the Brain', ilustra mejor la relación entre biología y violencia que todas las investigaciones realizadas hasta ahora en ese campo. Se trata de la salamandra tigre, un animal que habita en el Gran Cañón del Colorado (EEUU).               Es un animal gregario y muy tranquilo, «pero cuando el agua empieza a faltarle, el alimento escasea y las condiciones de vida se hacen difíciles de soportar, atraviesa una asombrosa transformación. Aumenta el tamaño de su cabeza y de su boca, y le sale una fila nueva de dientes, unas adaptaciones que le permiten atacar y comerse a otras salamandras. Cuando la población se reduce, encogen de nuevo el tamaño de la cabeza, sus dientes canívales desaparecen y siguen comiendo insectos pacíficamente.               Puede decirse que la violencia está justificada en este ejemplo por la supervivencia. En el caso del hombre, no siempre lo está.               El comportamiento agresivo, tanto en un caso como en otro, es un complejo proceso biológico que empieza y acaba en el cerebro, aunque hay una infinidad de estímulos que lo modulan. Un grupo de investigadores está buscando las raíces biológicas de por qué algunas personas hacen daño voluntariamente a otras, con la esperanza última de encontrar un tratamiento y una prevención eficaces. Algunos de ellos han explicado a SALUD los avances en este campo.   Primeras teorías               La búsqueda de una explicación a la violencia es tan antigua como el hombre, y las primeras teorías eran de lo más peculiar. Desde un principio, se sospechó del papel de la herencia. De padres criminales, salen hijos violentos, se pensaba. Platón, por ejemplo, propuso desterrar a las familias con miembros que hubiesen cometido algún delito durante tres generaciones sucesivas.               En el siglo pasado, Cesare Lombroso, un médico italiano, se mostró partidario de seleccionar a los niños de las familias con historial violento para que los maestros supieran a qué atenerse. Lombroso fue el creador de la antropología criminal y provocó con sus teorías uno de los debates científicos más acalorados del siglo XIX, según relata Stephen J. Gould en 'La falsa medida del hombre'.               Observando detenidamente los rasgos de los asesinos, trató en vano de hallar alguna pista infalible que los identificara, y se convenció de haber encontrado la respuesta. En 1897 escribía: «Los tatuajes, la antropometría, la fisonomía, las condiciones físicas y mentales, el alcance de la visión, los datos de la estadística criminal… bastarán a menudo para brindar a los agentes de policía y a los jueces instructores una guía científica con que orientar sus pesquisas, basadas hasta ahora exclusivamente en su agudeza personal y en su propia sagacidad».               Tal era su influencia, que varios jueces llamaron a Lombroso para aclarar la culpabilidad de un acusado. En una ocasión se le pidió que decidiera cuál de dos hijastros había matado a una mujer. El médico italiano declaró que uno de ellos «era, de hecho, el tipo exacto del criminal nato: mandíbulas enormes, frente abultada, arco cigomático, labio superior fino, incisivos enormes, cabeza más grande de lo habitual, torpeza táctil y sensorial. Estaba condenado».               El reduccionismo de Lombroso siguió presente hasta bien entrado este siglo, con teorías demasiado simplistas como para sostenerse por sí solas durante mucho tiempo. En las últimas décadas, no obtante, los avances en las técnicas de imagen y en el estudio del cerebro han facilitado la labor y se han publicado miles de trabajos serios sobre cerebro y violencia humana en revistas de referencia.               A ellos se suma una serie de libros recientes, como 'Biology of Violence' ('Biología de la violencia'), 'A Mind to Crime' ('Una mente para el crimen') o 'Inside the Brain' ('Dentro del cerebro') que recopilan buena parte de esta valiosa información para el público general.   Biología de la violencia               Para escribir 'Biology of Violence', la neurocientífica Debra Niehoff revisó los estudios realizados en los últimos 20 años sobre cerebro y agresión. Según Niehoff, la lección más importante que se desprende de ellos es que la violencia, como todos los comportamientos complejos del ser humano, es un proceso biológico «que empieza y termina en el cerebro». Es el resultado de un proceso de desarrollo, de una interacción entre el cerebro y el ambiente, que dura toda la vida.               «La forma en la que el cerebro guarda la huella de nuestras experiencias es a través del lenguaje químico. Funciona como un historiador orgánico», dice la doctora Niehoff. Estas experiencias se registran en forma de cambios químicos y hormonales del sistema nervioso y, en particular, dice la autora, del circuito que controla la emoción y nuestra respuesta al estrés.               Se sabe que este circuito es el responsable del control de la agresión. Consta, por un lado, de la parte cerebral que nos hace ser racionales y capaces de pensar y, por otro, de la que controla las emociones más primitivas, el amor, el odio, el miedo, la agresividad. La primera es el córtex frontal, una de las zonas más desarrolladas del cerebro humano, que tarda unos 20 años en madurar del todo. La segunda es el sistema límbico, situado en una zona más profunda del cerebro.   AGRESIÓN               En condiciones normales, todos necesitamos ser agresivos de vez en cuando: para defendernos, para trabajar en un ambiente competitivo y hasta para correr los 100 metros lisos. El problema surge cuando la agresión se dirige hacia la persona equivocada, en el momento menos apropiado y con una intensidad desmesurada.               El córtex frontal juega un papel muy importante para evitar esta situación. «Proporciona una información adicional a nuestras reacciones emocionales y envía el mensaje: "Eh, espera un minuto, las cosas no son como tú crees. Tómate un minuto para pensarlo mejor"», explica Niehoff. Pero este mecanismo de seguridad no siempre funciona como debería y es entonces cuando se crea un individuo violento.               ¿A qué se debe? Puede haber infinidad de causas. «Es difícil separar la influencia de los distintos factores, y la lista de ellos ¡es tan larga!», dijo a SALUD la doctora Louise Arseneault, del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, Reino Unido.               «Incluyen factores como los genes, las complicaciones perinatales, las hormonas, los neurotransmisores, el daño cerebral, la educación recibida de los padres, el background social, las dificultades para aprender, los problemas en el lenguaje, la influencia de los compañeros en el colegio … y, por supuesto, la enfermedad mental». Estos factores pueden estar relacionados o actuar juntos en el desarrollo de la violencia».               Según la bióloga Anne Moir, que revisó más de 1.000 trabajos para escribir A Mind to Crime, «es como una mano de cartas. Si sólo te ha tocado una carta de "influencia del ambiente" o sólo una de "influencia biológica" no tendrás la escalera de color completa de la agresividad».               Son miles las influencias posibles. «Cuanto mayor sea la constelación de factores que participen, tanto biológicos como culturales, más probabilidades hay para que se desarrolle un comportamiento violento», escribe Moir. «Si usted tiene niveles bajos de cierto neurotransmisor en su cerebro y un padre alcohólico, sus probabilidades de llevar una vida normal son menores que si sólo tiene un padre alcohólico o sólo un déficit químico».               El cerebro es una especie de masa gelatinosa, plástica y flexible. Está compuesto por billones de neuronas que lanzan mensajes entre sí y que se modulan constantemente de forma impredecible. A lo largo de la vida, vamos creando nuestro propio perfil neuroquímico y, cada vez que nos enfrentamos a una nueva situación, parte de nuestras reacciones dependen de ese perfil. Cada nueva experiencia cambia un poco nuestra química cerebral y así ocurre durante toda la vida.   Una enfermedad               Una enfermedad, por ejemplo, puede alterar la maquinaria y convertirnos en violentos y hasta en criminales. Anne Moir cita el caso de Charles Whitman, que asesinó a su mujer y a sus hijos y después mató a 10 personas desde lo alto de una torre, en Texas (EEUU), debido a las consecuencias de un tumor cerebral que alteró su mente.               Otro caso conocido —por ser el primero en el que se demostró la plasticidad del cerebro y su influencia en el comportamiento— es el de Phineas Gage, un hombre que vivió a mediados del siglo pasado. Gage era considerado una persona discreta y amable por sus compañeros de trabajo. Mientras extraía rocas con explosivos, una barra se incrustó en la parte frontal de su cerebro y, desde entonces, se convirtió en un individuo descarado y desinhibido.   FACTORES               Hay grupos de científicos estudiando cada uno de los factores que intervienen en la violencia. Los hay dedicados en exclusiva a los neurotransmisores, las sustancias químicas que transportan mensajes entre neuronas. La serotonina es, sin duda, la protagonista, convertida en un neurotransmisor clave en el control del comportamiento agresivo.               En todo tipo de animales, incluido el hombre, se ha comprobado que tener bajos niveles de esta sustancia está asociado a una mayor irritabilidad, hipersensibilidad a la provocación y agresividad. Esto se descubrió después de «administrar fármacos que bajan los niveles de serotonina, lo que a menudo se tradujo en un comportamiento violento; o subirlos, lo que produjo el efecto contrario», escribe Martin Enserink en un especial de 'Science' sobre la violencia que se publicó el pasado mes de julio.               Gracias al estudio de la serotonina se han logrado métodos rápidos y eficaces para controlar los ataques de violencia de un individuo en situaciones de crisis. El doctor Klaus Miczek, psicofarmacólogo de la Universidad de Tufts, en Boston (EEUU), nos explicó que en estos momentos, los hallazgos más asombrosos se basan en fármacos dirigidos contra los receptores de la serotonina. Uno de ellos es el 5-HT1A, pero se conocen por lo menos 14.               El equipo del doctor Miczek ha logrado reducir el comportamiento agresivo en animales de laboratorio manipulando este receptor. «Más esperanzador es todavía el hecho de que los agonistas de los receptores 5-HT1B y 5-HT1D parecen potentes y eficaces tratamientos contra niveles muy elevados de agresión», dice Miczek. La historia de la serotonina, no obstante, todavía no está nada clara, y tampoco se sabe cuántos neurotransmisores están implicados en el control de la violencia.   HORMONAS              La mayor parte de los crímenes que se cometen en el mundo —entre el 89% y el 95%— son a manos de los varones. Sin embargo, la función que desempeñan las hormonas masculinas en la violencia es muy controvertida. Hace más de un siglo que se sospecha de esta relación, pero el papel de los andrógenos en humanos parece ser más complicado que en anfibios, reptiles, peces o invertebrados, animales que han servido como modelo para estas investigaciones.               El alcohol y el consumo de drogas son otro factor crucial. Cientos de estudios epidemiológicos y de estadísticas de las causas de accidentes y de criminalidad acusan al alcohol como principal causante de la agresividad. «En estudios de etología realizados con ratas y monos, se ha visto que el alcohol desata la violencia y que interrumpe la comunicación entre el animal agresor y el oponente, que se defiende, se somete o se escapa», dice el doctor Miczek, autor de algunos de estos trabajos.               En humanos también se ha comprobado. Por ejemplo, se sabe que buena parte de los maridos que maltratan a sus mujeres lo hace bajo los efectos del alcohol.   GENES               Otro área de investigación en este campo es territorio de los genetistas. No hay un gen de la violencia, «sino todo un abanico de influencias genéticas», escribe Anne Moir. «Parece que más bien hay genes que predisponen o no a cierto tipo de conducta agresiva».               En ratones, los científicos creen haber encontrado al menos 15 genes implicados de alguna forma en la conducta violenta. Y cada vez que se ha publicado uno de estos hallazgos en una revista de referencia, «los medios de comunicación lo traducían como los genes de la agresión, a pesar de que la mayoría de científicos advertía que no había que darles mucha importancia», escribe Enserink. La validez de esos hallazgos ha sido muy cuestionada con el paso del tiempo.               En 1995, investigadores de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) publicaron en Nature que los ratones a los que les faltaba el gen para la enzima óxido nitroso sintasa —que produce el neurotransmisor gaseoso óxido nitroso— eran más agresivos que los normales y atacaban a sus compañeros de jaula por la espalda.               Algunos científicos se pusieron en contacto con los autores del estudio porque querían comprobar si ocurría lo mismo en los individuos violentos que conviven en las cárceles. Sin embargo, los autores del trabajo de Nature no estuvieron muy de acuerdo en hacer el experimento. Temían que el comportamiento observado en los ratones no fuese más que una alteración de su instinto predador, y que no tuviese réplica en los seres humanos. Y, por otro lado, prefirieron tener más datos en la mano antes de repetir el estudio con personas.               Hay investigadores que piensan que no se puede estudiar la violencia humana en animales. Uno de ellos es el doctor Adrian Raine, de la Universidad de Carolina del Sur (EEUU) El motivo es simple: los animales no cometen crímenes, ni roban, ni violan, ni maltratan, como lo hacen algunos humanos.               El doctor Raine sólo estudia personas, que son, por otro lado, auténticos ejemplos de agresividad. Es toda una autoridad en retratar el cerebro de los violentos con las avanzadas técnicas de imagen, y está convencido de que la raíz de este mal está concentrada en el córtex prefrontal.               Raine —que ha asegurado en alguna ocasión que dejó Gran Bretaña no sólo por el buen clima de Carolina del Sur sino porque la ciudad estadounidense está llena de criminales— ha publicado multitud de estudios en los que ha hecho pasar por el PET (escáner de Tomografía por Emisión de Positrones) a asesinos convictos de todo tipo. Con esta técnica de imagen, que mide la actividad del cerebro, ha llegado a asombrosas conclusiones.               Hace tres años, publicó un trabajo en The Journal of Biological Psychiatry que revelaba que la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales de 41 asesinos convictos era muy débil. Esto sugiere, según Raine, que los cerebros anormales pueden tener problemas para mantener bajo control los impulsos emocionales, ya que la parte izquierda, más emocional, es menos capaz de controlar a la mitad derecha. También comprobó que estos individuos tienen más actividad en regiones profundas del cerebro, que son las que generan las emociones, y menos en el córtex prefrontal, que es el que razona.               «Una persona normal que ha sufrido un accidente en el córtex prefrontal tiene un gran riesgo de convertirse en un criminal, un antisocial, un impulsivo o un violento», nos explica el doctor Raine. Se puede nacer con estas alteraciones, pero, según este especialista, también pueden ser provocadas en la infancia. La prevención es posible, sobre todo, en estos últimos casos.   PREVENCIÓN               Según todos los investigadores consultados, la violencia puede prevenirse, y es una labor que empieza en la infancia. Para Debra Niehoff, los padres deben detectar las situaciones de riesgo. «Muchos problemas tienen sus raíces al principio de la vida y quedan anclados hasta la edad adulta», dice Niehoff.  

            Los niños pasan muchas horas en el colegio, muchas veces sometidos a situaciones muy destructivas de abuso y de burla por sus compañeros. Algunos estudios han sugerido que el 30% de los niños está envuelto en este tipo de situaciones, o como abusones o como víctimas.

Las mujeres apenas progresan como protagonistas de las informaciones o como fuente de las noticias.En 1995, las mujeres aparecían en el 17% de las noticias, en 2005 lo hacen en el 21%EL PAÍS  –  Barcelona – 18-03-2006Las mujeres apenas progresan en su aparición en las noticias que difunden los medios de comunicación, ni como protagonistas ni como fuente informativa, pese a que en los últimos años su presencia ha aumentado en sectores que son frecuente motivo de información como la política, la judicatura, la actividad científica o la medicina, y en algunos de ellos, como la educación o la universidad, son incluso clara mayoría. Así lo constata el Proyecto Global de los Medios de Comunicación (GMMP en sus siglas en inglés) que desde 1995 analiza cada cinco años una muestra de las informaciones que aparecen un día concreto en los principales diarios y medios audiovisuales de 76 países. Con la pregunta “¿Quien figura en las noticias?”, la iniciativa, en la que participan diferentes organizaciones no gubernamentales, pretende constatar si la presencia de las mujeres en los medios refleja su importancia en la sociedad, y la respuesta es negativa: no sólo no lo refleja, sino que no progresa. Si en 1995 las mujeres aparecían en el 17% de las noticias, en 2005 su presencia apenas ha progresado hasta el 21%. En el 79% de los casos, el protagonista o la fuente es un hombre. El análisis se realizó el pasado 16 de febrero. En el caso de España ha sido realizado por la Associació de Dones Periodistes de Catalunya en colaboración con la Red Española de Periodistas Europeas, y ha medido la presencia de las mujeres en los informativos de TVE, Antena-3, TV-3, TVE en Galicia, Cadena Ser, Catalunya Ràdio, Ràdio 4, EL PAÍS, Abc, La Vanguardia, Diario de Burgos, Diari de Tarragona, El Punt y 20 Minutos. El resultado es que las mujeres sólo representan el 23% de las menciones de los informativos de la televisión, el 12% en los radiofónicos, y el 22% en prensa. “Una presencia informativa muy inferior a la presencia activa de las mujeres en la sociedad”, según constató la profesora Elvira Altés, de la Universidad Autónoma de Barcelona. Pero tan importante como la cantidad es la forma: el 33% de las mujeres aparecen en la noticias en calidad de “famosas”, en especial en moda y entretenimiento. Otra tercera parte lo hace en noticias relacionadas con la violencia, desastres y accidentes. El 13% se refiere a noticias de política y el resto son de economía, sociedad o salud. Y de cada 10 mujeres cuatro aparecen descritas sin cargo específico; en el caso de los hombres eso sólo ocurre en el 11,9% de los casos. El 28% de las mujeres aparecen como víctimas, mientras que los hombres sólo lo son el 10%.

EJERCICIOS

-         ¿Son las mujeres más agresivas que los hombres llegando a una mayoría de edad?

-         ¿La píldora influye en el grado de agresividad de las mujeres?

-         ¿La agresividad se aprende, o es algo innato?

-         ¿Actualmente las mujeres poseen más cargos políticos que los hombres?

-         ¿Actualmente en nuestra sociedad, existe un alto grado de machismo que en tiempos anteriores?

-         ¿Cuándo alcanzan los deportistas un mayor grado de testosterona? ¿antes, durante o después de hacer deporte?


3 comentarios so far
Deja un comentario

deben ser mas conpletos tus comentarios, tener analisis que lleguen al publico.

Comentario por nataly

oye nataly, no jodas. el informe esta bien hecho

Comentario por claudio

creo y observando diariamente la violencia no solo algo biologico y estoy convencida que mucho tiene que ver con lo aprendido y la sociedad en su conjunto como seres humanos se tiene mucha resposabilidad no solo los padres,la negatividad constante en todo los medios que recibimos causa temor,el temor lleva ala agresividad a andar ala defensiva,el consumismo que nos lleva a desear algo que no tenemos y nos angustia y nos comparamos y nos frustramos y esto al alcohol y asi mucho tiene que ver con nuestra forma de ver la vida pero todos estamos involucrados

Comentario por ruth




Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: